Blog

Novedades y oportunidades empresariales

Qué hacer cuando no trabajas para tu empresa ideal

La sensación de no estar en el sitio adecuado es algo que asalta de cuando en cuando durante la vida laboral. Impresiones como haberse dejado llevar por la inercia, estar demasiado condicionado por las circunstancias o haberse equivocado atraviesan los pensamientos al levantarse por la mañana. El vértigo que produce el cambio, salir de la zona de confort (que no tiene por qué ser especialmente confortable) y el miedo a fracasar pospone o descarta hacer algo para cambiar esa situación. Cómo podemos darle la vuelta a este estado. ¿Qué hacer si no estás en tu empresa ideal?

No le quites importancia
Trata de reconectar con aquello que te motiva, con lo que sientes como un talento. No tiene demasiada importancia si todavía no te sientes competente, pero hazlo explícito. Te recomendamos hacerlo de una forma artística que te permita liberar el subconsciente, las barreras del no puedo, no sé. Dibujarlo te ayudará a poner forma, a materializar ese pensamiento. Hazlo también con las cosas que te gustaría cambiar.
Emprende una investigación sobre las posibilidades laborales que ofrece el lugar donde querrías estar, ya sea una nueva empresa con determinadas características o el oficio que te gustaría desempeñar. Los análisis DAFO concretan y permiten visualizar el objetivo en sus dimensiones más interesantes para trazar un camino de transformación. Se trata de identificar los elementos sobre los que tienes capacidad de acción o modificación, esto serían Debilidades y Fortalezas. Y, del otro lado, las Oportunidades y Amenazas de lo que está fuera de tu alcance, las circunstancias, sobre las que no se tiene control pero que sí son susceptibles de evaluación para tomar decisiones.

Fórmate dirigiendo la mirada hacia tu empresa ideal
Es muy probable que entre las debilidades que encuentres en tu análisis personal esté la formación, las competencias necesarias para el desarrollo de la actividad con la que sueñas. Busca qué conocimientos necesitas adquirir, cuáles son los más valorados o los imprescindibles y encuentra la forma de añadirlos a tu mochila de habilidades. Puede que sea necesario hacer un esfuerzo e invertir tanto en dinero como en tiempo. La formación continua es parte fundamental de la carrera profesional, imprescindible para el crecimiento y el cambio. Desde adquirir las competencias tecnológicas a los idiomas o conocimientos específicos de cada profesión. Nunca es tarde, aunque conviene ser realista y afrontarlo con la motivación suficiente para saber dónde merece la pena hacer un esfuerzo y en qué momento asumir que las cosas quizás no son como habías imaginado y haya que modificar la ruta.
Traza un plan para acercarte a tu empresa ideal
Marca un camino con un calendario en la mano. Pon fecha a la consecución de cada objetivo que te hayas marcado. Paso a paso te irás acercando a la siguiente meta, pero también el paisaje irá cambiando. Cuando nos movemos todo se transforma y se despejan fantasma e ideas preconcebidas de lo que son las cosas. Aparecen nuevas oportunidades, otras se diluyen. Haz una transición blanda, ve poco a poco creciendo. De forma segura pero constante.
Relaciónate con la profesión
La actualización periódica de tus conocimientos te ayudará a ver más posibilidades para acometer tu propia transformación. Estar en el ajo mediante el networking reforzará tu sentimiento de pertenencia. Te ayudará a saber cuáles son los temas y debates, por dónde respira la profesión. Reforzará tus destrezas y afinarás el ojo hasta que te permita decidir hacia donde dar el siguiente paso. Estar en contacto con quienes ya forman parte del oficio no es tan difícil mediante las redes sociales. Elige eventos, personas relevantes y comunícate. No tengas miedo a ofrecerte para aprender. Dependiendo de tus circunstancias puedes permitirte el lujo de hacerlo, cobrando menos de lo que lo haces ahora o, incluso sin remuneración. Se trata de meter la cabeza y, una vez dentro, ser una esponja. Ten una actitud colaboradora y propositiva.
Haz tu aportación
No hay por qué esperar a ir de la mano con alguien, de conseguir un mentor (aunque sería maravilloso que lo hubiera). Genera tus propias oportunidades ofreciendo algún servicio sin olvidar hacer un cálculo de los riesgos. Cuenta siempre con asesoramiento especializado en caso de que te animes a emprender. Hay cosas que es mejor aprenderlas antes e ir incrementando la apuesta de forma sostenible y adecuada a tus posibilidades de crecimiento.
Maneja la frustración
De los errores también se aprende. Esto conviene tenerlo presente. Asumir que puede salir mal y recoger lo que la experiencia ha enseñado. Hacer tu propio camino, influir en el proceso te hará ir ganado confianza y ser consciente de los dos elementos, de la fortaleza y de la fragilidad. Para ello es fundamental que hagas tu propio diseño del itinerario y lo vayas evaluando.
La entrada Qué hacer cuando no trabajas para tu empresa ideal aparece primero en Tu empleo.